Un individuo a lo largo de su vida almacena en su memoria momentos selectivos. O mejor dicho, nuestro subconsciente se encarga de hacerlo, en principio, se piensa que para protegernos, aunque esto no termina de estar del todo claro, puesto que seguro que muchos de los lectores coincidirán en que situaciones como las siguientes suelen ser inolvidables: el primer amor, el primer desamor, tu llegada al colegio, la primera muerte de un familiar, tu nota del último examen de la carrera, tu primera explotación laboral, tu primera encuentro sexual, tu primer viaje, la primera vez que ves el mar, etc. Y no todos estos recuerdos son buenos ni positivos, sin embargo ahí están. Es lo que diferencia a la memoria humana de la del resto de animales, la nuestra no tiene por qué ser necesaria. Es decir, por ejemplo, un perro aprenderá una rutina que le lleve a obtener alimento. Es decir, ha memorizado que debe dar la pata a su amo porque este le premiará con una galleta. Pero el ser humano es especial hasta en eso. Por ello el cerebro humano es el gran misterio del universo, y resulta curioso que sea nuestro propio cerebro el que quiera desgranarlo, ¿será eso posible? Como dirían los del extinto grupo Fábula (en su canción Vendrá), al fin y al cabo el futuro, flotando ingrávido está.
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Así distribuyen los expertos las etapas de la memoria. |
"El hombre cuando es sólo lo que parece ser el hombre, no es casi nada".
Antonio Porchia.
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